
Delia Zapata Olivella fue una de las mujeres colombianas más importantes del siglo XX. Su labor artística contribuyó a reconocer la centralidad de la cultura negra y popular en Colombia. Aunque nació en Lorica en 1926, su vida estuvo estrechamente ligada a Cartagena y Bogotá.
Siendo apenas una niña, Delia comenzó a cultivar su amor por el arte y las danzas populares. Se le veía en los cabildos de Cartagena y participando en los festejos de las fiestas novembrinas. Como era de esperarse, debió superar las barreras propias de la sociedad cartagenera. Delia fue una de las primeras mujeres en ingresar al bachillerato de la Universidad de Cartagena. Cuando solicitó su matrícula, los directivos del recinto no tuvieron más remedio que permitirle el ingreso, aunque los estatutos no contemplaran la admisión de mujeres.
En 1947, Delia Zapata Olivella ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional. Cuando sus compañeros, deslumbrados por su belleza, le pidieron postularse para un reinado universitario, ella respondió: «Siempre y cuando el concurso sea para elegir a la más negra». Según cuenta su hermano, el escritor Manuel Zapata Olivella, en su libro «Levántate Mulato», ella «había comenzado a tomar conciencia de su identidad cuando sus condiscípulos, muchos de ellos negros, aún nadaban en los complejos raciales».
Aunque es ampliamente reconocida por su labor artística, se habla menos de su labor académica. Desde la década de los 50, trabajó con su hermano Manuel en el registro de las tradicionales musicales y folclóricas de los pueblos del Caribe colombiano. En la década de los 60, siendo investigadora del Instituto de Cultura Popular, participó junto a su hermano y el investigador estadounidense George List en una investigación sobre etnomusicología en Colombia.
En un texto todavía inédito, y que reposa en los archivos personales de Delia Zapata Olivella en la Librería de Colecciones Especiales de Vanderbilt University, ella expresó su fe en la educación: «Mis experiencias en este campo me han ido madurando lentamente y en los diferentes periodos que me he dedicado a transmitir mis conocimientos, he descubierto grandes posibilidades de utilidades para el país.» Sobre su labor pedagógica comentó: «[…] enseñar no es lo mismo que bailar; para enseñar se necesita una mayor preparación, un conocimiento profundo del tema que se está enseñando y entonces hay que ir hasta el fondo y a la vez hacerlo entender a los demás.» Delia dedicó largos años de su vida a la formación artística en las aulas de varias universidades bogotanas, como la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad Central. Creó la carrera de Danzas y Teatro tradicionales en la Universidad Antonio Nariño.
Delia Zapata Olivella murió en 2001 en Bogotá. Un colegio público de esa ciudad lleva su nombre. En 2023, un complejo artístico y cultural construido alrededor del Teatro Colón fue bautizado en su honor. Hoy se le conoce como el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella. Hace poco, el cantante cartagenero Juan Carlos Coronel lanzó su último álbum y en una de sus canciones le rinde un sentido homenaje a Delia Zapata Olivella. Esta lleva por título: «Mariposa negra» (https://www.youtube.com/watch?v=9MewBJyicP0).
Para conocer más sobre el legado de Delia Zapata Olivella, ver los trabajos de los investigadores Carolina Marrugo, Carlos Alberto Valderrama y Juan Suárez Ontaneda.
Para consultar el archivo personal de Delia Zapata Olivella: (https://collections.library.vanderbilt.edu/repositories/2/resources/1787)